Historia de la gestación subrogada | SCRC España

Historia de la gestación subrogada. ¿Dónde y cómo se originó?

La gestación subrogada puede resultar una práctica novedosa, especialmente para aquellos que la han conocido gracias a los recientes debates políticos. Sin embargo, la maternidad subrogada o vientre de alquiler, como se suele conocer, ha sido una práctica habitual que aparece incluso en la Biblia. ¡Te invitamos a descubrir la historia de la gestación subrogada!

Antecedentes de la gestación subrogada

 

Que una mujer geste un bebé para otra persona o pareja no es novedoso. Ya en la antigüedad era una práctica reconocida que, en algunas familias, el padre tuviera un bebé con una mujer que no era su esposa, si esta era infértil.
Hasta hace unos años, técnicas como la Fecundación in vitro o la inseminación artificial eran impensables. Por esta razón, la futura madre quedaba al margen de la concepción. La filiación se daba directamente mediante relaciones sexuales entre la gestante y el padre de familia.

El código de Hammurabi

 

En el Código de Hammurabi, datado en el 1750 a.C se indican los procedimientos en caso de infertilidad de la esposa. Si esta no daba descendencia a su marido, él podía recurrir a una esclava con fines meramente reproductivos para tener un heredero.
E incluso se ofrecía cierta “protección” a la gestante. Pues si la esclava tenía hijos con el marido, no podía ser vendida.

 

La Biblia – Génesis 16

 

Encontramos antecedentes históricos de esta práctica que datan del Antiguo Testamento. En la Biblia se hace la primera mención en la historia de la gestación subrogada en el Génesis 16: 1-16

Sarai, mujer de Abram, no le había dado a luz hijo alguno; y tenía ella una sierva egipcia que se llamaba Agar. Entonces Sarai dijo a Abram: “He aquí que el Señor me ha impedido tener hijos. Llévate, te ruego, a mi sierva; quizá por medio de ella yo tenga hijos”. Y Abram escuchó la voz de Sarai. Y al cabo de diez años de habitar Abram en la tierra de Canaán, Sarai, mujer de Abram, tomó a su sierva Agar la egipcia, y se la dio a su marido Abram por mujer”

Sarai, quien presuntamente es infértil, al ver que no puede concebir, le propone a su marido concebir con su criada Agar. De esta relación, supuestamente nace Ismael. Así, vemos que la historia de la gestación subrogada empieza como práctica antes de la era cristiana.

Gestación subrogada en Mesopotamia

 

En 1948, en Turquía, se descubrieron unas tablillas en un yacimiento. Al descifrarse se descubrió que eran un contrato matrimonial. En el mismo se dictaba que el marido tenía la posibilidad de recurrir a una hieródula (prostituta sagrada) o esclava, si su legítima esposa no le daba hijos. El fruto de esta relación se consideraba el auténtico heredero y la mujer gestante era liberada de su esclavitud o recibía una donación.
Así, se considera que este es el primer documento que recoge una gestación subrogada.

 

La historia de la gestación subrogada en reproducción asistida

 

La historia de la gestación subrogada, a pesar de ser una práctica que data de antes de la era cristiana, no ha estado exenta de polémicas.
En la mayoría de casos no se ha regulado claramente, y muchos han acabado en los juzgados. Esto ha permitido que poco a poco la legislación avance y se regule en algunos países.

La gestación subrogada en Estados Unidos

 

Estados Unidos, y especialmente el estado de California, es un referente a nivel mundial en gestación subrogada. Este país fue uno de los pioneros en legislar la maternidad subrogada y, actualmente, es uno de los destinos más demandados y que mayores garantías ofrece tanto a los padres de intención como a las gestantes.

La historia de la gestación subrogada en Estados Unidos empieza, aproximadamente, en 1980, cuando se firmó el primer acuerdo comercial de gestación subrogada. Elizabeth Kane recibió $10.000 por gestar el bebé para otra pareja.

Cinco años después, tuvo lugar el primer caso de gestación subrogada completa. Se transfirió el primer embrión creado in vitro con los gametos de los padres de intención al útero de la gestante.
Un año después, se dio un punto de inflexión, con el conocido como “Baby M”. Este caso permitió sentar las bases para que un bebé pueda ser reconocido como hijo de sus padres de intención, independientemente de su origen genético. Este caso fue relevante porque el juez sentenció que la gestante no podía quedarse con el bebé, aunque hubiera aportado sus propios óvulos en el proceso.

Otros casos, como el Buzzanca contra Buzzanca sentaron las bases de la responsabilidad de los padres de intención. Los Buzzanca se divorciaron un mes antes del nacimiento del bebé y el padre de intención quiso desentenderse, alegando que él no había aportado los gametos. El juez dictaminó que el contrato que firmó antes de la subrogación le responsabilizaba ante la menor, aunque hubiera nacido fruto de una donación.

El futuro de la gestación subrogada

España es uno de los países líderes en reproducción asistida. Contamos con una de las legislaciones más avanzadas y solo dos tratamientos no están amparados por la ley: la selección de sexo con fines no terapéuticos y la gestación subrogada.

El futuro de la subrogación en nuestro país es todavía incierto. Algunos grupos políticos están tratando de regular la gestación por sustitución con un proyecto de ley que consideran “prudente y altruista”.

El proyecto de ley “pretende dar un paso adelante”, e “impedir el drama que viven muchas familias al no poder tener hijos por falta de recursos económicos”. Entre las principales características de esta propuesta destacamos:

  • Para recurrir a esta técnica, los padres de intención deben haber agotado todas las opciones de reproducción asistida.
  • Se dicta un carácter altruista, similar al de Canadá. La compensación se limitaría a los gastos derivados del embarazo.
  • La edad mínima para poder ser gestante se establecería en 25 años y el máximo en 45.
  • Las gestantes deberán ser españolas o residentes legales, carecer de antecedentes penales y tendrán que haber gestado, al menos, un hijo sano previamente.
  • Las gestantes deberán acreditar un entorno socio-económico estable.

Si hay algo que no podemos negar es que la gestación subrogada en nuestro país es una realidad. Se calcula que más de 1.000 niños se registran cada año en el extranjero fruto de una gestación por sustitución. Un cambio en la legislatura actual aportaría mayores garantías a todas esas familias que están atrapadas en el extranjero, tratando de registrar a sus hijos. ¡El debate está servido!

Y tú, ¿qué opinas sobre la gestación subrogada? ¿Crees que debería regularizarse en nuestro país? ¡Déjanos tus comentarios!

 

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